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Blog de Opinión

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Inaceptables declaraciones de Relator de la CIDH sobre la prisión política en Chile

Las recientes declaraciones emitidas por el Relator para Chile de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Joel Hernández, en las que señala que en nuestro país no hay presos políticos, revelan no sólo un grave desconocimiento de la normativa internacional aplicable sino también evidencian una grave contradicción con lo señalado por los Informes emanados de los propios órganos del sistema interamericano del cual él forma parte.

En primer lugar, es necesario señalar que la única definición normativa sobre prisión política en derecho internacional es la Resolución 1900 del 3/10/2012, de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que señala que “Toda persona privada de su libertad personal debe ser considerada como un “preso político”: a) si la detención ha sido impuesta en violación de una de las garantías fundamentales consagradas en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (ECHR, por sus siglas en inglés) y sus Protocolos, en particular, la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, la libertad de expresión y de información, la libertad de reunión y de asociación; b) si la detención ha sido impuesta por razones puramente políticas, sin conexión con cualquier delito; c) si, por motivos políticos, la duración o las condiciones de la detención están claramente fuera de proporción con el delito por el cual la persona ha sido declarada culpable, o presuntamente responsable; d) si, por motivos políticos, él o ella son detenidos en forma discriminatoria en comparación con otras personas; o, e) si la detención es el resultado de procedimientos que fueron claramente injustos y ésta parece estar relacionado con motivos políticos de las autoridades.

Si nos atenemos estrictamente a esos parámetros, es ciertamente posible considerar que los presos de la revuelta social son presos políticos, puesto que su encarcelamiento se ajusta a la mayoría de las exigencias establecidas por la mencionada Resolución. En efecto, uno de los fundamentos del Proyecto de Ley de Indulto General que persigue su libertad (Boletín N° 13.941-17), moción parlamentaria que fue aprobada por las Comisiones de Derechos Humanos y de Seguridad Pública del Senado, fue invocar lo señalado por la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su Informe difundido después de su visita in loco a nuestro país, que afirmó que durante el estallido social se intensificaron las protestas “registrándose en varios casos, de manera repetitiva, abusos, detenciones y uso desproporcionado de la fuerza para enfrentar estos conflictos por parte de los agentes estatales, seguido de una falta de alineamiento con los estándares internacionales en la gestión de las protestas también, que generó una fuerte agenda de movilizaciones de la sociedad civil”.

Además, el Proyecto de Ley mencionado se fundamentó en lo señalado por la propia Relatoría de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que alertó sobre la manipulación del poder punitivo con fines de criminalización de la protesta social, caracterizado entre otros, por la acusación a manifestantes de delitos como daños al patrimonio, coacción, o amenazas, adaptando, en ocasiones, las figuras delictivas para que se puedan aplicar a los actos de manifestantes que se desean penalizar y así poder justificar su detención y la aplicación de la prisión preventiva.

Además, tuvo presente el que “los actos que revisten características de delito, cometidos por ciudadanos y ciudadanas, son punibles desde la perspectiva penal; sin embargo, respecto de estos delitos en el contexto que se indica, se ha vivido un proceso distorsionado por una respuesta estatal desproporcionada seguida de detenciones masivas y la apertura de múltiples procesos penales, abusos y vulneraciones a las garantías procesales de las personas imputadas, lo que ha significado la privación preventiva de la libertad en plazos injustificados que no tomarían lugar en circunstancias de normalidad.” Cuestión que es refrendada por la ONG Human Rights Watch, que da cuenta de una práctica extendida de detenciones ilegítimas, que ponen un desafortunado manto de duda sobre el resguardo del Estado de Chile de las garantías procesales de las personas. La organización afirma que “la Defensoría Penal Pública indicó que, en la primera semana de manifestaciones, casi se cuadruplicó la cantidad de detenciones que en esas audiencias se declararon ilegítimas, pasando de ser el 2% de las detenciones al 7,6%, debido a que no había pruebas de que se hubiera cometido un delito y, en algunos casos, porque los detenidos habían sufrido abusos cometidos por Carabineros. Desde el 29 de octubre, esa cifra se ha reducido, pero los jueces todavía siguen detectando el doble de detenciones ilegales, un 4,5%, que las observadas en los meses previos a las protestas, cuando eran un 2%.”

Por su parte, en marzo de 2020, Amnistía Internacional señaló que “ha tenido conocimiento que cientos de personas se encuentran privadas de la libertad por delitos menores como el de “desórdenes públicos” en conexión con las protestas de 2019. Muchos otros se encuentran en prisión por el uso indebido y desproporcionado del derecho penal, tras la aplicación de leyes como la Ley de Seguridad Interior del Estado. Asimismo, la nueva ley Nº 21.208, conocida como ley “antisaqueos” y “antibarricadas” de enero de 2020, ha despertado serias preocupaciones debido a que, por ejemplo, castiga penalmente la obstrucción de la vía pública en el contexto de manifestaciones sociales.”

Concluye el Proyecto de Ley en su fundamentación señalando que “Los hechos imputados a los y las beneficiarias por el presente proyecto de ley, acaecieron en un contexto excepcional desde el retorno a la democracia, que se caracterizó por violaciones graves y masivas a los derechos humanos por parte de fuerzas policiales y militares, por lo que algunas de sus conductas pueden encuadrarse dentro de conceptos tales como el ejercicio legítimo del derecho a la protesta social, así como el derecho a la legítima autodefensa frente a las agresiones masivas y graves del Estado y sus funcionarios contra la población civil.”

La decisión del Estado de neutralizar la protesta social a toda costa, significó encarcelar a cientos de jóvenes a través de la sustanciación de procesos irregulares, prisiones preventivas de duración excesiva o determinadas sin otro antecedente que la declaración del funcionario (carabinero) aprehensor, así como muchas condenas basadas sólo en el mérito de las declaraciones policiales, en la aplicación de torturas o malos tratos en los recintos policiales y carcelarios y en no pocos casos de montajes, cuya falsedad de las acusaciones se demostró después de meses de sufrir la prisión preventiva por parte de los afectados. La persecución penal por parte del Estado, en cambio, fue distinta en el caso de los violadores de los derechos humanos, los que han gozado de la más absoluta Impunidad y a muy pocos se les ha aplicado una medida cautelar restrictiva de su libertad.

En consecuencia, no sólo es un error y un grave desconocimiento por parte del Relator Joel Hernández reducir la prisión política a los presos de conciencia, esto es, presos “por pensar distinto”, sino que es una reprochable posición que frecuentemente adoptan los Estados y sus autoridades políticas que asumen para desconocer la existencia de otros encarcelamientos con características políticas, tildándolos de delincuentes comunes, lo que constituye una doble vulneración de los derechos humanos de las personas privadas de libertad, como ocurre con los presos políticos de la revuelta. Y eso, un Relator de la CIDH no tiene derecho a ignorarlo ni desconocerlo.

Los autores son integrantes de la Comisión Chilena de Derechos Humanos.

La ruralidad en Curacaví y la posible Nueva Constitución en Chile

Es inminente en unos meses el fin de un proceso constituyente, que surgió debido a un ciclo de malestar con el orden institucional y social, establecido en los años ochenta, con la Constitución de 1980, enmendada por los gobiernos de la Concertación.

El hastío generado por ciertas fisuras, desigualdades y distorsiones que tiene el llamado neoliberalismo en Chile, trajo una expansión del consumo y una sensación que pidiendo prestado y logrando conseguir a crédito toda clase de bienes y servicios, no era importante crear un tejido social, que diera pilares para asegurar la seguridad social (pensiones), entregar educación, no sólo en la cobertura sino en la posibilidad de lograr equiparar la falta de calidad y oportunidades (calidad al sistema educativo), ver que empresas y empresarios no tengan tanto poder ni sean capaces de corromper ni manejar el sistema político (corrupción), se permita tener poder de negociación efectivo, a los trabajadores o se aboquen a no diversificar la matriz productiva de un país, que ante cualquier coyuntura económica desfavorable, permita dar cobertura, seguridad y respaldo al sistema económico.

Lo anterior, someramente relatado, permite dilucidar lo necesaria que es una nueva constitución y gran parte del descontento que alteró de forma violenta y explosiva, la paz social, que la ciudadanía, las élites dirigentes y los políticos son responsables de salvaguardar, por el bien común, principio surgido en la Ilustración del siglo XVIII y no de un país socialista o del vecindario latinoamericano.

Ante lo brevemente expuesto, cabe preguntar, ¿tiene importancia una Constitución? ¿Es necesaria para asegurar la paz social o permitir políticas públicas, que combatan toda serie de problemas que afecten al orden social, de forma eficaz, igualitaria y eficiente? O también, permitan crear consensos no impuestos, sino acordados por mayoría. Es cierto que sí.

Trasladando la discusión a Curacaví y al sector rural, permitir no crear nudos y trampas, permitiría generar una mejor sociedad. Por ejemplo, la serie de decretos leyes, problemas de quórum, no fueron capaces de reformar la distribución del agua en Chile. No se trata de que se quiten los derechos de pequeños parceleros y medianos agricultores; sino que se regulen por el Estado, que se repartan de forma equitativa, eficaz y garantizando el bien común. De esta forma, no se permitirían abusos ni concentración de derechos de agua, que irían a las manos de unos pocos propietarios, afectando funciones básicas, como el consumo propio para el resto de las necesidades y el uso de pequeños campesinos.

Por ejemplo, que se permita reformar a organismos que propicien el desarrollo rural y no sólo solicitar el apoyo financiero de los bancos, como CORFO, o mayores apoyos que podría dar el INDAP, para potenciar el desarrollo agrícola. O no sólo subsidiar las empresas agrícolas de mayor envergadura, sino promocionar cooperativas y ayuda financiera presente y futura. Es decir, permitir una intervención más activa del Estado, para asegurar este fin. Pero el principio de subsidiariedad, consagrado en la constitución que se piensa ser reemplazada, no permite que el Estado intervenga ni siquiera cree una empresa pública; sólo puede haber empresas públicas, pero que funcionen como sociedades anónimas, es decir, como una empresa privada.

El punto más dramático, me parece que es la condición de los trabajadores agrícolas actuales. Ya no están en una situación de servidumbre y falta de derechos laborales, como en el período previo de la Reforma Agraria. Hoy, trabajan con un salario y un contrato laboral, pero mujeres, trabajan de forma descontrolada y por cuota de producción. Si quieren plantear un cambio a su situación laboral, no pueden constituir un sindicato, porque el trabajo de temporadas y el veto que ponen en los trabajos, impidiendo que trabajen en otros lugares, a aquellos que osan formar uno, es producto al Código Laboral (impuesto por Decreto Ley y protegido por la actual constitución), lo que no permite que se reforme o si se reforma, crea mucho tipo de oposición.

El borrador de la Nueva Constitución tiene una serie de artículos que tratan estos temas de la ruralidad, que antes no eran ni mencionados en la Constitución de 1980. El más fundamental, es el Artículo 26, que menciona:

“Derecho humano al agua y al saneamiento. La Constitución garantiza a todas las personas el derecho al agua y al saneamiento suficiente, saludable, aceptable, asequible y accesible. Es deber del Estado garantizar estos derechos para las actuales y futuras generaciones”.

Esta diferencia es fundamental, ya que regula en el proyecto de Constitución los derechos del agua, en el sentido que se fijan las características y limitaciones de este. Algo ausente en el anterior texto.

Si se sigue con otra clase de artículos, aprobados por la Convención Constitucional, que hace referencia a:

Artículo 35: El Estado reconoce la ruralidad como una expresión territorial donde las formas de vida y producción se desarrollan en torno a la relación directa de las personas y comunidades con la tierra, el agua y el mar.

Artículo 36: El Estado y las entidades territoriales facilitarán la participación de las comunidades rurales a nivel local y regional en el diseño e implementación de programas y políticas públicas que les afectan o conciernen.

Artículo 37: El Estado fomentará los mercados locales, ferias libres y circuitos cortos de comercialización e intercambio de bienes y productos relacionados con la ruralidad.

Artículo 39: El Estado protegerá la función ecológica y social de la tierra.

Artículo 41: El Estado reconoce y apoya la agricultura campesina e indígena, la recolección y la pesca artesanal, entre otras, como actividades fundamentales de la producción de alimentos.

Artículo 45: El Estado tomará las medidas necesarias para prevenir la violencia y superar las desigualdades que afrontan mujeres y niñas rurales, promoviendo la implementación de políticas públicas para garantizar su acceso igualitario a los derechos que esta Constitución consagra. Artículo 46: Se fomentará la conectividad regional con especial atención a territorios aislados, rurales y de difícil acceso.

Todos estos artículos, mencionan aspectos antes no señalados en la anterior Constitución: expresión espacial particular, políticas públicas, comercialización, ecología y campo, agricultura campesina e indígena y mujer y campo.

Cabe preguntarse si la ya expuesto, tendría sentido para señalar que, en una constitución, no se consagrarían derechos más profundos, ante hechos que no se señalaban con anterioridad si en Curacaví no se podrían generar políticas más equitativas con la ruralidad. Una Constitución no es un mero texto que establece el funcionamiento y división del Estado, la división y funcionamiento del sistema político, los derechos y deberes de todos los ciudadanos y las disposiciones futuras. Es la base de toda ley. Tanto, que una ley no se puede crear, sin contradecir este marco regulatorio. De hecho, no es algo actual el constitucionalismo, sino que surge en la Ilustración y puesta en práctica durante la Revolución Francesa y el siglo XIX. El jurista austriaco, Hans Kelsen, señala en su libro “Teoría Pura del Derecho”, que es la base de todo ordenamiento jurídico, algo que los abogados conocen como “Pirámide de Kelsen”.

En este sentido, decir que sería un texto que no permitiría organizar la vida en sociedad y que no cambiaría nada, sería señalar un argumento que carecería de conocimientos jurídicos, políticos y civiles, porque como opera un Estado, los futuros gobiernos y los espacios dónde se redactan leyes (Congresos, Asambleas o Parlamentos) y dónde se aplican las leyes (Tribunales de Justicia), se organizan en este documento.

Regresando a Curacaví, disposiciones que regulan el agua y su distribución, acceso a decisiones locales, financiamiento más activo del Estado, permitirían mejorar la vida de no sólo la ruralidad de nuestro pueblo, sino que de la provincia, la región y Chile. Pero, activarían, tal vez, la vida cívica, tan vilipendiada y desprestigiada por el orden institucional, actualmente. Es lícito aprobarlas para reorganizar nuestra sociedad.

Cómo enseñar a enamorarse de la libertad

El 2022 empezó bien: una idea de esperanza flotaba en Chile. Luego arrancó el año escolar, y la violencia en las aulas fue la noticia nacional. Hoy, “violencia y punto” escribe Constanza Michelson: atraviesa manifestaciones, la vida cotidiana en el espacio público, los vínculos. Y no sólo es un efecto de la pandemia. La burocracia, la impunidad, el anonimato de las redes sociales, la disputa por el lugar de la víctima: el mundo como un gran call center donde nunca aparece el responsable. Cómo juegan los más chicos a ser grandes si los adultos les robaron su inocencia.

La psiquiatría social no es remedio para Edipo / George Steiner

1.¿Y ahora qué pasa, eh? (Pasa uno, dos…)

Notas de la vuelta a clases 2022 en Chile: “Sipo la vamos a violar”, “Las arrastramos por el suelo”, “Podríamos hacer como una manada entre nosotros y culiarnos a cualquier mina y dejarla botada”: chat de alumnos de un liceo en Santiago. “Estudiante se dispara en el patio de su colegio”: ciudad de Santa Cruz. “Hemos decidido acabar con el sufrimiento de todos, ya no se tendrán que preocupar por su futuro o por si estarán bien”: video de un joven enmascarado (de Anonymous), quien amenaza con cometer una masacre escolar (una de las tres amenazas de masacre escolar ocurridas en marzo). “Padre agrede con un cuchillo a un profesor de religión”: Talcahuano. “Estamos todos amenazados”: rector del Instituto Nacional tras una protesta afuera del establecimiento que terminó con un bus en llamas. Sigue: “Tengo una comunidad quebrada, tengo a mis trabajadores reventados”. Sigue: marcha de estudiantes. Comerciantes golpean a palos a estudiantes. Estudiantes golpean en grupo a la policía. Policía trata de defenderse, dispara al cielo, pero la bala -como todo lo que apunta hacia el cielo - reventó en la tierra: un repartidor de comida quedó herido.

2.La violencia escolar y juvenil cada cierto tiempo vuelve a ser tema.

En mi niñez se culpaba a la tele. Los videojuegos siempre han sido sospechosos; la educación demasiado represiva, pero también a veces muy permisiva. En estos días, los expertos dicen en la prensa que la violencia se debe al tiempo de encierro pandémico, que la distancia social habría provocado una especie de embrutecimiento, “una atrofia de las habilidades sociales”. Lo común en estas ideas es buscar algo concreto a qué atribuirle la causa, para que el mal sea algo acotado, como una enfermedad que se puede quitar. Pasa así en la escena de rescate en El Señor de las Moscas (1954): el oficial que encuentra a los niños no puede mirarlos a la cara, no es capaz de enfrentar su desastre suicida –la isla ardía y con ella todo el alimento-; vuelve la vista al mar y les da una indicación civilizatoria: “deben tomar un buen baño”. Como si jabonarse pudiera limpiarlos del crimen. Como si la limpieza, la pedagogía y las pastillas fueran capaces de reformar a los caídos. Pero esos niños no cayeron en ningún estado natural previo a la cultura. En primer lugar, quedaron abandonados tras accidentarse el avión que los sacaba de la guerra que su civilización creó. Y en segundo lugar, no regresaron a algún tipo de salvajismo animal; los niños crearon un ordenamiento, inventaron una sociedad acorde a lo que conocían: un líder déspota, un rival, un loco que dice la verdad inaudible, los sumisos, la víctima.

Los niños jugaron a ser grandes.

 

La intuición de la novela es sobre la diferencia entre crecer y jugar a ser grande. En este sentido es una novela profética de lo que hoy son nuestras preguntas: ¿hay adultos ahí afuera? Jugar a ser grande es tener acceso a lo que supuestamente está reservado a los mayores –el sexo, las drogas, el ejercicio de poder sobre otros, poseer el saber (creer que se sabe cómo son las cosas)– pero sin el límite a la desmesura al que obliga la adultez: el de responder por los actos. El asunto es que tampoco hay garantías de que los grandes estén disponibles para responder por los suyos. Las personas cada vez menos somos confrontadas a nuestra responsabilidad. La burocracia, la impunidad, los tratamientos psicológicos en que la persona no queda involucrada en su recuperación, el anonimato de las redes sociales, la disputa por el lugar de la víctima: el mundo como un gran call center donde nunca está el responsable.

Nuestro tiempo parece uno en el que la infancia queda despojada de su derecho. Desprotegidos de sí mismos y del mundo los más chicos juegan a grandes. Mientras, los grandes roban el aspecto privilegiado de la infancia: no su profundidad existencial sino la superficialidad de vivir según los impulsos, sin deudas.

Algunos piensan que después de la caída del muro nos fuimos muy rápido a la fiesta. Olvidamos la muerte. Y la política. Ese mundo hace un rato entró en crisis y se volvió a hablar de política. Mucho. Pero por más bla, bla, bla, por más razonable que una política sea, la estructura de una sociedad depende de la naturaleza de la ética humana: de si hay seres responsables o no de su elección. Según el autor El Señor de las Moscas, esa es su moraleja.

3. A Anthony Burguess no le gustaba especialmente su novela La Naranja Mecánica (1962).

Y es que la versión más conocida, la norteamericana, la que Kubrick llevó al cine, quedó mutilada. Por decisión del editor –y la necesidad económica del autor– fue borrado el capítulo veintiuno, número que representaba la mayoría de edad. En todo caso ¿qué es la mayoría de edad? La edad penal baja, la del consentimiento sexual y del derecho a voto están en disputa, la de acceso al porno incontrolable, la de la explotación sexual miserable. Si la idea de mayoría de edad significaba ejercer una responsabilidad de adulto, vale preguntarse si hay una marca para ese inicio: ¿es la primera vez que se bebe o se tiene sexo? ¿Cuándo se deja la casa de los padres? Cosa que la precariedad laboral y las burbujas inmobiliarias hacen cada vez más difícil. Además, las condiciones de producción de subjetividad de nuestro tiempo alientan a la identidad: ser algo, antes que a la responsabilidad: responder por algo.

Natalia Ginzburg a comienzos de los setenta se preguntaba por qué todo empezaba a hacerse en grupo: viajar, follar, crear algo. Intuía que ese afán colectivista no era precisamente un contrario del individualismo sino una huida de aquello que de la vida se responde a solas. Aunque el sexo sea colectivo, al final de día, el temblor es de a “Dos”, un dos que no es una cifra, sino aquello capaz de romper la unidad imaginaria, ya sea colectiva o del individuo que coincide demasiado consigo mismo. Si la masa sueña con disolverse en el océano para enfrentar el Abismo -que aquí definiré como la herida incurable de ser animales con conciencia de muerte-, la respuesta verdadera es siempre en el desierto. Se responde dejando la manada. Se ama, se escribe, se elige, se afronta la muerte siempre a solas.

¿Qué has hecho?

Es lo que se espera de la justicia: que alguien se separe de sí y deba, en esa distancia, verse desde afuera y responder; momento en que, como pensó Dostoievsky, el criminal vuelve al mundo de los humanos.

La “Naranja mecánica” es algo que parece orgánico pero actúa como las máquinas ahorrándose el momento de la decisión: banalidad del mal. A Alex, su protagonista, lo intentan curar así –como se cura muchas veces hoy– como si fuera una naranja mecánica. Al ser sorprendido in fraganti en su crimen, es sometido a las nuevas técnicas terapéuticas para sacar el mal, técnicas que no enfrentan a los sujetos a su verdad. Sin elección no hay ser humano, advierte el capellán de la cárcel. Al salir de la prisión, Alex imposibilitado químicamente de hacer daño, es dañado por la venganza de sus víctimas; por cierto, los buenos. La imposibilidad de esa vida lo lleva a saltar por la ventana. El gobierno reconoce el fracaso del tratamiento y se lo retira. Al despertar, Alex comprueba que su capacidad de maldad le fue devuelta. Fin, en la versión norteamericana de la novela.

¿Y ahora qué pasa, eh? Pregunta Alex a su nueva generación de drogos en el capítulo faltante, el veintiuno. La misma que hace en el primer capítulo. Pero ahora algo pasa. Pasa, dice Burguess, que su héroe crece. No por una moral o pedagogía, sino por aburrimiento. Posiblemente aburrido de repetirse a sí mismo, comienza a sentir que su fuerza interior se vuelve más interesante en la creación. Distingue el poder (de matar) de la potencia: iniciar algo.

Se le ocurre que podría tener un hijo. Pero al editor estadounidense le pareció que era una debilidad en la novela, le dijo al autor que los norteamericanos eran más duros, que preferían mirar de frente la verdad humana como un mal irregenerable. Lo comprobaron pronto en Vietnam. Querían una novela Nixoniana, dice Burguess, pero la original era Kennedyiana. Su novela creía en la libertad humana, en la posibilidad –intrincada– de elegir hacer el bien o el mal.

Desde luego el mal tiene una espectacularidad que no tiene el bien. Burguess reconoce que, como autor, gozó de la violación y la violencia a través de sus personajes, tal como quiso su editor que gozaran sus lectores. Pero debía haber más. Una esperanza. Quizá la que él mismo necesitaba para soportar el atentado que sufrió su mujer embarazada a fines de la Segunda Guerra Mundial, quien fue víctima de una violación colectiva. Pero se encontró con que crecer se había vuelto algo censurado.

4.El analista Luigi Zoja escribió algo inquietante

Zoja escribió que uno de los aspectos más llamativos de la violencia de pandillas juveniles, que se viene desbordando desde las últimas décadas del siglo XX, es la violación colectiva. No alcanza el argumento de que es cierto que la violación existió siempre para comprender el devenir del machismo y la violencia. En las sociedades patriarcales tradicionales, su aceptación en silencio estaba dada por el predominio masculino y la opresión sobre las mujeres; la novedad es que ese abuso silencioso comienza a ser ruidoso, exhibicionista y en manada. Piensa que esta violencia, postpatriarcal, es una especie de regresión en masa a un tiempo psíquico que precede a la invención del padre (padre que solo existe en nuestra especie porque es un hecho de lenguaje). Es como el regreso a un tiempo de hermanos huérfanos de ley; de ahí que, antes que culpa por transgredir un orden, lo que se ve en diversas formas de violencia es impudicia y hasta orgullo. Como si no fuera trasgresión sino otra ley.

Para Zoja “padre” no es una persona, sino un lugar que puede encarnar una persona que responde a un lugar respecto de su descendencia. Independiente de la anatomía, se le dice padre porque si madre representa el primer nacimiento, padre es el nombre del nacimiento a la cultura. Es un lugar simbólico que ordena la filiación, que separa, delimita y otorga una relación al tiempo: antes de mí hubo alguien y habrá otras generaciones después de mi existencia. La evaporación de esa función es una larga historia, con momentos de precipitación: la Revolución Industrial, los fascismos del siglo XX que alentaban a un juvenilismo fraternal y, desde luego el siglo XXI bajo la tríada del discurso cientificista, la civilización neoliberal y la revolución digital. Lo que se va perdiendo es el rol simbólico de iniciar al hijo en el mundo; esto es, a la vez, inventar el lugar de hijo. La palabra deja de ligar, puesto que el saber se transmite de manera impersonal a través de especialistas o de Google, la verdad se sitúa en el ADN, no en la herencia simbólica. Las generaciones parecen indiferenciadas, la adultez se convierte no en un lugar de llegada sino en uno que se resiste a envejecer. Por el contrario, se exalta la juventud y la niñez no para protegerlas sino para idealizar sus proezas, sus privilegios en cuanto a no ser responsables, incluso sus aspectos más pueriles como la compulsión gozosa por el golpe (recordar programas como Jackass). El infantilismo occidental nada tiene que ver con el amor a la infancia. Tiene que ver con la creación de un tiempo perverso que pretende detener a la cronología y a la ley de la filiación; es decir, a la obligación de que unas multitudes cedan su lugar a los hijos y a los hijos de los hijos. Lo perverso es que no se cede nada.

Para ser grande primero hay que ser chico. Para eso hay que nacer como hijo, ubicarse en una genealogía, en un orden que separa de lo indiferenciado del nacimiento animal. Un segundo nacimiento es el que humaniza, y es un efecto del pacto con el lenguaje el que nos separa de lo inmediato de los impulsos y de las cosas; luego podemos hacer una historia y crear una razón de vivir, incluso, crecer. No basta la carne humana para vivir, se requiere irremediablemente sentido de vivir, y éste solo es posible si hay memoria y futuro. Si los niños de la isla del Señor de las Moscas quedaron exiliados del orden humano, huérfanos, fue antes del accidente, ya que la guerra es un asesinato de la responsabilidad generacional. Carentes de esa ley inventaron una pero sin metáfora: es la miseria de los sin ley, todo es cruento y literal.

¿Cómo podrían crecer los huérfanos de esa ley humana? No es casual que hoy los rituales de iniciación no inicien nada. Su énfasis es una prueba de potencia corporal que tiende a lo destructivo: beber a morir, golpear o ser golpeado. Un inicio sin promesa.

¿Hemos olvidado la ley de la especie? ¿Por qué no basta nacer y ya? ¿Por qué construimos la imagen de un padre, por qué no basta con ser engendrados? Y es que al ser humano no le basta la carne para vivir, necesita que algo de esa carne muera para nacer al lenguaje, a la sofisticación de la metáfora. Ahí encontrará lo dulce y lo amargo del deseo, el amor, la lealtad y la traición, la gratitud y el perdón. La vida humana. Padre es solo el nombre de esa operación de lenguaje, es una ley que dice: para vivir hay que perder (el acceso a la inmediatez animal). Cuando cae esa leyse banaliza el asesinato, la vida vale menos, se vuelve intrascendente. En la orfandad, la ley que queda es una literal: la ley del más fuerte. Cuestión especialmente sensible en los varones. Algunos dirán que siempre se asesinó, y antes más. Pero lo que se la va a los afanados con las cifras, es que cada crimen lleva el peso del mundo: se altera un orden que afecta al presente y a las generaciones siguientes, como las pandillas y las mafias, cuya lógica del ojo por ojo, proyecta la venganza al infinito.

Recordar la prohibición puede tardar un tiempo. Generaciones.

“¡Cochina vida sin ley!”, grita el vagabundo que es golpeado por la pandilla de La Naranja Mecánica. Golpeado por nada. Primo Levi en su testimonio de Auschwitz decía que, consternados, se preguntaban cómo era posible que un hombre golpeara a otro sin rabia. La violencia que no tiene ley, que no es trasgresión ni reacción sino sinsentido, es una violencia que no es respuesta de algo y que prescinde de la ética, es decir de la elección, de que alguien responda por lo que hizo. En esa violencia hay algo inconsolable. La herencia que traemos -piensa Pierre Legendre-, es precipitarnos a nuevos holocaustos: nuevas recetas para el suicidio, morir de a poco por la droga, la desmesura y la violencia como proyecto de un presente sin horizonte.

5.La ley es mala pero aún así debe existir

Montaigne, quien como nadie sabía que la verdad humana tiene estructura de ficción, escribió que la ley es mala, pero aún así debe existir. La modernidad es una travesía de la disputa por su existencia. Massimo Recalcati reconoce diversas posiciones filiales en la modernidad que no son sino relaciones a la ley. El “hijo edípico cree en la ley del “padre” y lo culpa por reprimir su deseo; su conflicto es que ama y odia a la ley. Este hijo se libera el 68, y aparece el hijo “antiedípico”. Este sigue creyendo en el “padre” pero para romperlo una y otra vez. Si bien se liberó de no pocas prácticas antes inhibidas, sus “flujos libres de deseo” coincidieron demasiado con los flujos de la globalización financiera. La esquizofrenia como mito de una forma de vida que rechaza todo límite, toda deuda, coincidió perfectamente con la forma de vida capitalista. Se nos ocurrió la idea de un mundo sin diferencia entre padres e hijos, y esa libertad generó orfandad. Por eso el “hijo narciso” quedó sin padre, ni siquiera uno con quien pelearse. Este hijo confunde autoridad con autoritarismo tanto como su padre, se constituyen entonces en una falsa horizontalidad. Si “el padre” no quiere asumir su lugar en la genealogía, es decir, asumir la disimetría respecto del hijo, tampoco asume que éste viene a decirle algo sobre su finitud. El asunto del hijo narciso, no es que se ame a sí mismo, es posible que se odie, sino que a falta de ley, que haga una distancia saludable entre él y las satisfacciones inmediatas, pierde capacidad generativa de deseo. Sin límite hay compulsión repetitiva, goce sin atajo, ansiedad, sinsentido. Es el sujeto apático, ansioso y deprimido. Sin futuro.

El filósofo chileno Sergio Rojas dice sobre el malestar actual que no se trata de una insatisfacción localizada sino de una posición existencial, un estar sin mundo. La orfandad antropológica es una especie de desvinculación radical, de un sin lugar y sin salida que dejó la cultura del consumo, cuyo proyecto de felicidad desfondó la posibilidad del sentido y la potencia de la acción. Por un lado, quedamos eximidos de responsabilidad, infantilizados, reconocidos como clientes; por otra parte, la magnitud del conocimiento nos deja, paradójicamente, en la posición de impotencia respecto de ese saber y nuestros inventos. La sensación es que el futuro no está en nuestras manos, incluso, suele ocurrir que la palabra futuro evoque imágenes desérticas, catastróficas. Creo que no calculamos los efectos antropológicos de quedarnos sin imágenes de futuro.

¿Qué queda?

Queda el yo como testimonio. Su inflación estética, su aparecer como prueba de ruptura: que se queme todo. Así el desastre externo coincide con el interno, así algo se ecualiza. A fin de cuentas, la violencia es una falta de esperanza: si no hay más allá, entonces qué más da si todo acaba conmigo. La violencia puede ejercerse contra sí mismo, como en las depresiones y autoagresiones, o hacia otros, como los pistoleros solitarios dispuestos a morir con tal de vengarse. Rojas dice que hay que repensar las formas del fascismo en el siglo XXI, cuyo contexto es la crisis de la democracia y las masas digitales. Aparece una exploración del mal y su estetización quizá como forma de contenerlo y dominarlo. Tal como Alex y sus drogos, las máscaras, los uniformes, los emblemas y los gestos fascistas pueden volverse un objeto de consumo, también un signo del desfondamiento de la política.

Pero queda algo más. Hay una cuarta posición filial según Recalcati: “Telémaco”, quien espera la llegada de un padre. No como anhelo de un retorno de padres autoritarios, no es un anhelo reaccionario sino un llamado a un orden genealógico para que haya futuro. Cree que hay una ley que humaniza, una ley mínima para la coexistencia y el deseo de futuro. No deposita la ley en los padres, maestros o autoridades sino que asume que la ley hará que cada quien responda por su lugar frente a otros. Telémaco espera una ley positiva en el sentido de que no es opresión sino que es una ley que da aire, separa, distingue, da tiempo, hace algo para operar sobre el desorden del mundo.

Pero una ley positiva, como pensó Montaigne, implica tener fe en la metáfora. Por el contrario, la literalidad lleva a la búsqueda de ídolos y padres feroces, puesto que considera que cualquier autoridad es débil, traidora, fallida, así también la democracia. La locura en el discurso se instala justamente cuando, por un lado, se llama a gobernar por la fuerza, o por el otro, a aplicar la fuerza para refundar el mundo.

Los hijos suelen dejar migas de pan para volver a algún lugar. Los desamparados inventan, trágicamente, religiones. El asesinato de la metáfora es el llamado de los huérfanos a padres (de cualquier anatomía) demasiado reales, sádicos y canallas. Son tiempos de bandas de hermanos, piensa Zoja, huérfanos que de todos modos buscan un padre feroz: generalmente “el hermano” capaz de mayor desmesura, el más psicópata, el que tiene menos que perder. Esta lógica no es solo propia de las pandillas sino del matonaje escolar, de redes sociales, de la política -cada vez más intrincada con la modalidad instantánea de redes sociales-.

En la última elección presidencial en Chile ganó la idea de la esperanza. En esa misma dirección ocurrió el triunfo contundente en las elecciones por una nueva Constitución. Pero el año partió así, lleno de titulares sobre violencia escolar. Unos meses después ya se habla de violencia y punto. Se expandió como un virus, cuyo primer síntoma del año brotó en las comunidades escolares, pero era solo un síntoma. Los más chicos juegan a grandes. Los grandes se roban los beneficios de los chicos.

¿Se acabó la esperanza? No lo creo. Pero nos invadió la paranoia, la desconfianza más profunda en el otro; unos y otros llaman a defenderse por su cuenta. Y es que para iniciar un nuevo ciclo político, como cualquier otro pacto, no basta con discursos, buenas intenciones, ni siquiera con escribir una nueva Constitución. Se requiere también de un pacto de otro orden. Ese acuerdo sutil, sin ningún fundamento, pero absolutamente fundamental para la vida en común: la responsabilidad, que no es sino la ética. Esa es la moraleja del Señor de las Moscas.

Temo que a ratos, como La Naranja Mécanica o el Señor de las Moscas construimos morales, neolenguajes que en modo automático ubican a unos en el lado de los buenos (que recordemos de lo que son capaces con los malos) y a otros en el lado del mal. Lo que toda moral se ahorra es la respuesta ante el rostro del otro, pues el prójimo no es sino un llamado, una interpelación. Luego podemos responder: ¿Qué has hecho?

Cada vez me interesan menos los discursos y más lo que las personas hacen realmente.

6. Hacia un capítulo veintiuno.

Cada quien tiene su tiempo. Creerse inmune al tiempo y a la muerte, creerse dueño del sentido, creer que no viene nadie después, eternizarse en el poder es ir contra la ley humana. Por su parte el hijo, si no hay lugar a la filiación y mata al padre en la disputa dual tú o yo, queda huérfano, errante; si mata al padre solo para tomar su idéntico lugar no hay lugar a para lo nuevo. La ley es la diferencia, es un tercer término vacío (el error es confundir la diferencia con un catálogo de variedades) que da lugar para que exista el tú y yo. Sin esa ley, vivimos como los autitos chocadores: gozando en el golpe, creyendo que vamos a alguna parte.

Cuando los mayores no ejercen su responsabilidad, los hijos toman ese lugar como pueden. A veces los mayores alientan a los jóvenes a poner el cuerpo, por ejemplo, en el delito, para aprovechar su inimputabilidad ante la ley. Otras, los alientan a ser sus objetos sexuales o a cumplir con sus propias fantasías revolucionarias o patriotas, sin responder después por lo que les ocurra a esos cuerpos. Es la canallada.

Pero existen aún los adultos, los hay de todas las edades.

Patricia Castillo, psicoanalista, estuvo en los días del estallido social en Chile actuando desde el Movimiento de salud en Resistencia. Acompañó a los jóvenes heridos por la policía en la sala de espera. Crearon una épica de combatientes, jóvenes que al fin encontraron su razón de vivir; pero advierte que ese discurso se sostenía de una inmensa fragilidad. Los perdigones no se salían solos como algunos sostenían, muchas veces tampoco se los sacaban en el hospital. Alguien debía extirparlos. Ser humano es un intercambio de deudas y dones.

—¿Por qué pelearon?

—Porque no hay nada que hacer en el patio.

Erika Silva intenta comprender a sus alumnos. Quiere comprender la violencia, trabaja en cárceles. Siente que mientras más luces ponen para evitar el crimen, antes que inhibirlo, obliga a ser aún más violento, más espectacular. Dice que en la cárcel si se da la confianza a los alumnos reclusos, estos nunca desertan. Freire y Mistral decían que un buen maestro no traspasa saberes sino que liga educación con eros. Eso se llama transmisión, que no es sino sentido filiatorio, algo así como un hilo que conecta con el mundo. En la cárcel (y fuera de ella) no solo se debe aprender un oficio sino también el placer de vivir. Casi nunca se piensa en la reinserción. A fin de cuentas, lo único que importa; sobre todo, dice Erika, que alguien pueda enamorarse de la libertad.

Una última imagen. En la película Melancolía de Lars Von Trier el mundo se acabará. El padre se mata antes. Una madre y su hermana se quedan con los niños. Arman una casa de juegos con ramas, crean una ficción para esperar el fin: responden, aún ante la muerte, a la ley humana: a los niños se los protege.

No es el amor lo que corta la violencia. Ni la pedagogía ni la moral. Tampoco este comodín llamado salud mental. Requerimos de una ley vivificante, capaz de un orden para permitir la vida y el deseo y, desde luego, el conflicto. Se expresa en la justicia, también en la responsabilidad sobre los actos y el mundo en común. La humanidad ultramoderna exige, precisamente humanidad. Si la ciencia y el management apostaron por encontrar la verdad humana disipando el misterio, la educación humana debiera aún insistir en él. Antes que pasar contenidos para un mundo que de todas maneras no imagina futuro, es imprescindible transmitir los límites mortales para descansar de nosotros mismos y enseñar a descubrir la potencia de lo que un cuerpo puede hacer por otro. Una deuda positiva.

Hay quienes piensan que inevitablemente quemaremos la isla. A falta de límites, chocaremos con uno real que nos obligue a retroceder de la locura. Pero pienso también, un poco para salvarme de ese miedo y otro poco para tener esperanza, que siempre hay quienes sacan los pedigones y con las palabras modifican lo que tocan, también quienes crean algo para que la muerte no sea tan sola y muda, y están quienes insisten en que lo que vale la pena enseñar es a enamorarse de la libertad.

Fuente: Revista Anfibia

Ilustraciones: Ludmila Drago

El regreso de la soberanía

El conflicto bélico en Ucrania exterioriza profundos cambios en el tablero global.

La intervención militar de la Federación Rusa en Ucrania es la expresión de un cambio de época. Durante las últimas cinco décadas se impuso un modelo de financiarización de la economía global que redujo las autonomías nacionales y benefició a los centros especulativos internacionales ubicados prioritariamente en Estados Unidos y Europa. La guerra encarna la suma de tensiones que se catalizaron a partir de la crisis de 2008, cuando el discurso neoliberal empezó a ser cuestionado por la combinación de la precarización laboral y la deslocalización de la producción material, trasladada al sudeste asiático.

El enfrentamiento en territorio ucraniano expresa algo más que la réplica de Rusia al cerco otantista ampliado de forma sistemática desde la implosión de la Unión Soviética. Enuncia la contradicción estructural de la época: la restauración de las soberanías nacionales o la continuidad del modelo de reglas impuestas por las corporaciones trasnacionales, espoleadas por el unipolarismo del Departamento de Estado.

La intervención militar rusa se acerca a su tercer mes de combate. Frente a los sucesos bélicos se han dispuesto tres posicionamientos diferentes. En primer término los atlantistas, que buscan extender el conflicto el máximo tiempo posible, con la pretensión de desgastar a las fuerzas armadas de Moscú, debilitarlas en su frente interno, desacreditarlas frente al resto del mundo y resquebrajar el frente interno de Vladimir Putin. Un segundo posicionamiento hace malabarismos para no alinearse. El tercer grupo –que suscribe la configuración de una nueva arquitectura internacional basada en soberanías cooperantes– ha decidido apoyar tácitamente a Rusia al no sumarse a las sanciones exigidas por la OTAN.

El primer colectivo está liderado por Washington, que promueve el envío de armamento y de mercenarios al teatro de operaciones. En la última semana, la Cámara de Representantes convalidó un pedido de Joe Biden de financiamiento de 40.000 millones de dólares para Kiev. La propuesta se encuentra en debate dentro del Senado al recibir cuestionamientos por parte de legisladores republicanos. La justificación del auxilio incluye los argumentos aportados durante los últimos años por la Research And Development Corporation (Corporación RAND), uno de los think tanks más influyentes en Washington, encargado de orientar las políticas hacia Moscú y Beijing. Una de las sugerencias más reiteradas por los analistas de RAND sugiere la necesidad de quebrar en forma permanente el vínculo de Rusia con Europa Occidental, para evitar la conformación de un polo geoestratégico que articule Eurasia, dejando fuera de foco a Estados Unidos. Para cumplimentar esos objetivos se propone, además, el incentivo de acciones separatistas al interior de China y Rusia, y el estímulo de los conflictos regionales en las zonas de influencia de ambos Estados.

El segundo colectivo lo componen los países que se encuentran expectantes, que se niegan a tomar posiciones definitivas en relación al conflicto, y aquellos que comprenden –sin enunciarlas– las razones de Moscú para garantizar su seguridad. Francia, a pesar de sumarse en forma moderada a las sanciones contra Moscú, desconfía de la política de instigación bélica impulsada por el Departamento de Estado. Las diferencias al interior de la Unión Europea han quedado expuestas en el conflicto entre París y Varsovia, motivado por acusaciones discriminatorias contra el Presidente Andrzej Duda –sucedidas a principios de abril– y por la negativa de Hungría a sumarse a diversas sanciones contra Rusia. Los debates actuales llevaron además a que Suiza se decidiera a desbloquear una parte de los activos rusos congelados por pedido de Washington. La última semana, los bancos helvéticos liberaron 3.400 millones de francos suizos de propiedad rusa, que habían sido retenidos desde el inicio de la intervención militar.

El probable fracaso de las sanciones a Moscú también aparece como un tema de debate entre los socios atlantistas: los ingresos petroleros de Rusia aumentaron un 50% en 2022 respecto al año anterior, según los informes divulgados por la Agencia Internacional de Energía (AIE). Este incremento le permitió a la Federación Rusa embolsar 20.000 millones de dólares al mes por las ventas de petróleo, un monto que se justifica por la diversificación de las ventas y los descuentos otorgados a nuevos compradores. Gran parte de los barriles de crudo que Rusia dejó de exportar a Europa se están derivando al sudeste asiático. El comercio entre Moscú y Beijing ascendió a casi 51.000 millones de dólares (343.870 millones de yuanes) en los primeros cuatro meses del año 2022, exhibiendo un incremento del 25% respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones de China a Rusia crecieron un 11% y las ventas de Moscú a Beijing sumaron un aumento del 38%.

MOMENTO DE DECISIÓN

Durante el último mes, una decena de sociedades anónimas suscribieron cuentas bancarias en rublos para abonar los suministros energéticos. Esas ventas explican la valorización creciente de la moneda rusa, que alcanzó la última semana una paridad mayor –respecto al dólar– que la que poseía antes de la iniciación del conflicto. En forma paralela, el euro cayó a su nivel más bajo en el último lustro, situándose en 1,04 dólares por unidad. Este segundo grupo –que se diferencia en forma creciente de la comandancia atlantista– es presionado de forma incesante por el Departamento de Estado.

La última semana, Emmanuel Macrón subrayó ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, que “no estamos en guerra con Rusia” y que su gobierno intentará promover “el retorno a la paz en nuestro continente”. En forma paralela, Mario Draghi presidente del Consejo de Ministros de Italia, planteó –en su visita a Joe Biden– que “ha llegado el momento de emprender el camino de la paz”, en sintonía con el jefe del Partido Democrático, Enrico Letta, quien lidera la coalición política que le brinda una mayoría parlamentaria a Draghi.

Durante la última semana, Moscú cortó el flujo de gas a través de Polonia, privando a Varsovia de los derechos de tránsito correspondientes al gasoducto EuRoPol GAZ, que gestiona las tuberías del vector Yamal-Europa, para transportar energía a Alemania. El caso de España es también motivo de contrariedad: Madrid se vio en la necesidad de aumentar sus compras de gas a Moscú –pese a la retórica atlantista–, incrementando en un 50% sus adquisiciones respecto al mismo mes de 2021. Pedro Sánchez se vio obligado a suplir el gas ofertado por Argelia, luego de que el gobierno magrebí sancionara a la monarquía ibérica por su alineamiento con Marruecos respecto al conflicto del Sahara Occidental. La última semana, el canciller ruso Serguéi Lavrov visitó Argel y valoró la posición “objetiva y equilibrada adoptada por Argelia sobre los asuntos de Ucrania”, al tiempo que se acordó una visita del jefe del gobierno argelino, Abdelmadjid Tebboune, a Moscú.

El tercer posicionamiento reúne a quienes integran los BRICS –sigla con la que se conoce al grupo de países integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica–, y que se posiciona como una articulación alternativa al G-7 conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. El G-7 expulsó a Rusia en 2014, el año que inicio la persecución a los ruso hablantes en Ucrania, luego del golpe de Estado conocido como Euromaidán, que produjo el derrocamiento del Presidente Víktor Yanukóvich. El G-7 representaba más del 50% de la economía mundial en los años ‘80 del siglo pasado. En 2020 ese porcentaje se había reducido al 31. La tendencia muestra claramente que, en los próximos años, los BRICS superarán a los socios del atlantismo.

ALINEACIÓN MÚLTIPLE

El canciller indio Subrahmanyam Jaishankar –intérprete de los cambios geoeconómicos globales asociados a la emergencia de los BRICS–, publicó en 2020 The India Way: Strategies for an Uncertain World (El camino de la India: estrategias para un mundo en cambio), en el que augura mayores niveles de autonomía y soberanías nacionales. En el texto se promueve el concepto de la “alineación múltiple”, una actualización del concepto de “países no alineados” propuesto –entre otros– por Gamal Abdel Nasser y Juan Domingo Perón en la segunda mitad del siglo XX.

El grupo que busca no expedirse sobre la intervención militar de Rusia en Ucrania expresa una mutación geopolítica coincidente con la desglobalización y la mudanza del centro económico global del atlantismo hacia el sudeste asiático. Esta tensión postula, además, la contradicción entre la financiarización y la soberanía. Y enfrenta las diferentes formas de injerencismo que se imponen a través de reglas –aparentemente universales– que benefician a Washington y a sus bases productivas y comerciales, las trasnacionales. La OTAN y sus versiones crediticias, como el FMI, el Banco Mundial o el BID, son algunas de las plataformas desde las que se imponen las máscaras normativas de una legitimación humanista, ligada a principios manipulados de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción, la transparencia, la calidad electoral y/o el autoritarismo.

La sociedad entre Rusia y China expresa un retorno a la soberanía. Implican también una revalorización del control estatal y la reivindicación de la política. La desoccidentalización del mundo no es solo la limitación relativa de la legitimidad de Estados Unidos, sino la reconfiguración de unas reglas internacionales instituidas desde las soberanías y no sobre reglas genéricas trasnacionales. En los próximos dos meses se ofrecerá una escenificación de estos cambios. El 6 de junio se llevará a cabo la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California. De los 35 países invitados solo han confirmado su participación Canadá, Colombia, Panamá, Ecuador y su anfitrión, Estados Unidos.

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que no participará si se excluye a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Otros 19 países han emulado al líder de MORENA. Hay otros 10 gobernantes que aún no se han decidido. Entre ellos figura el actual Presidente pro-tempore de la CELAC, Alberto Fernández, quien será fuertemente repudiado por la veintena de líderes latinoamericanos en el caso que decida sumarse a las presiones del Departamento de Estado. Pocos días después, el 24 de junio, se llevará a cabo en China la asamblea de Presidentes del BRICS. Xi Jinping envió una invitación especial a la Argentina para que participe del evento en el que seguramente estará presente Vladimir Putin.

El 10 de mayo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Zhao Lijian, deslizó una frase que en la Cancillería argentina imaginaron dirigida a Alberto Fernández: “Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser su amigo es fatal”.

Fuente: El Ciudadano

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En Chile ganó la opción de un Estado Social de Derechos

Ayer domingo 19 de septiembre de 2021, la mayoría de los chilenos votó por Gabriel Boric: diputado del Partido Convergencia Social en la coalición Apruebo Dignidad, nativo de Punta Arenas y antiguo dirigente estudiantil, que prometió con una excelente campaña, siendo un símbolo bastante significativo un árbol, que simbolizaba los sueños que este candidato veía como joven, observaba la realidad de su región y se proyectaba con sus sueños de adolescente y adulto joven a Chile y al mundo.

Los tiempos cambian, por cierto, no creo que los personajes sean los que cambien la historia; más bien, son el reflejo de cambios que emergen en distintos planos, ya sean los económicos, culturales, sociales y políticos. En este sentido, lo de ayer fue una expresión de una mayoría, que apostó por vencer un descontento, en contra del abuso del llamado neoliberalismo -que como sistema empezó a trisarse desde el 2011 y tuvo su ciclo de crisis desde 2011-2019- en las urnas como forma de expresar el desacuerdo de sus distorsiones y sus efectos en Chile.

Si bien, en la política macroeconómica, los gobiernos de la Concertación lograron una cierta estabilidad, logrando crecimiento económico, este tipo de políticas fueron cada vez desgastándose, porque, si se menciona un dato como la presión de deuda de los hogares, al no tener acceso a mejores salarios y utilizar las herramientas del endeudamiento, para suplir las fallas en el salario. Sin embargo, esa presión microeconómica, exasperaría los ánimos, tan solo con una pequeña disrupción.

Los procesos históricos tienen cambios y continuidades, pero al respecto ¿qué permitió que un diputado, con una maquinaria electoral en crecimiento podría vencer a un rebozado conservadurismo, que hacía alarde de defender el proyecto político-social de la extrema derecha, encarnado en un neo-pinochetismo?

Existen distintas variables y explicaciones, pero la que apunto fue que Chile se cansó del abuso y la inequidad caracterizada, explicada por una pléyade de cientistas sociales, ciudadanos comunes, periodistas, entre otros que explican este resultado. Según mi opinión, la desigualdad que genera el sistema político-social, fundado en los ochenta, a través de desregular el mercado y entorpeciendo la labor del Estado, en la promoción y defensa de derechos. Este modelo pretendía asignar a las funciones del Estado sólo regular la macroeconomía, es decir, la inflación, las tasas de interés, no gastar mucho los fondos del Estado, el precio de los recursos naturales, el no establecimiento de nuevos impuestos, entre otros. Pero, creo que fundamentalmente, el llamado “estallido social”, reveló que esas variables eran improcedentes con lo requerido por los que se manifestaban y el último recurso, que fue llevar a cabo la represión o, eufemísticamente, reestablecer el orden público, fallaron. Es un tipo de Estado, que entró en una crisis que hasta hablaron voces del mundo empresarial, señalando que se entraba en una situación de incertidumbre. Pues bien, surgió la respuesta: la creación de un nuevo contrato social, o más bien, la posibilidad de plebiscitar la creación de un nuevo marco legal y administrativo del Estado, con el nombre de Convención Constitucional, saliendo posteriormente elegida esta posibilidad.

Chile, es uno de los países con mayores grados de desigualdad, que se evidencian desde la cuna: no se puede acceder a establecimientos educacionales de calidad desde la infancia, evidenciándose en los porcentajes de acceso a instituciones educacionales de enseñanza superior. Unido a esto, los sistemas de pensiones están al arbitrio del mercado y las oscilaciones, tal cual depósito de fondo de inversión oscila en perder o ganar. Fuera de ello, se podrían mencionar una serie de demandas, como la baja sindicalización necesaria para poder negociar salarios, más allá de lo que los tecnócratas y “expertos” pontifican poniendo la economía, por sobre la política y que es una especie de tabú, pedir un aumento de los tributos o impuestos, por ejemplo, para cubrir demandas sociales, porque según ellos, afectaría la inversión y el crecimiento.

En ese sentido, la propuesta de seguir ofreciendo empleos y orden (más control policial y reprimir la violencia) sin mediar las demandas sociales que están implicadas en ellos, por más que se vaya al centro, no terminó el candidato José Antonio Kast por convencer a una serie de votantes indecisos, que sintieron que sus respuestas no encajaban y que vulneraban los ideales de democracia, de libertad y tolerancia, por más que su discurso decía estar a favor de ellos o por la palabrería retórica y falaz pudiera sugerir que con sólo orden, se podría lograr mayor crecimiento económico, cuando hay problemas que no engloban el desarrollo económico, más abocado a la inversión y el largo plazo, en no depender de la ganancia fácil y enfocándose, principalmente, en sectores de la economía, distintos de la extracción y explotación de recursos (minería, agricultura, ganadería, acuicultura y silvicultura), por lo que se enfoca en la producción de manufacturas, en la creación de conocimiento o en la gestión eficiente de los sectores sin fines de lucro (sector quinario).

Algo por señalar, que se descalificó la opción contraria a toda reforma social como “comunismo”. De partida, la alternativa del candidato de Apruebo Dignidad fue abiertamente socialdemócrata (que explicaré más adelante con detalle), es decir, en regular mediante el Estado, las distorsiones que tiene el mercado, pero sólo regularlo o teniendo una acción más activa del Estado en la economía y en el bienestar social. Eso es manteniendo la burguesía, las capas medias y la clase trabajadora, pero con más derechos. Cuando se habla de comunismo, se alude a un estado ideal y utópico, en el que no hay Estado y existe la plena igualdad sin clases sociales, que exploten una a otras o el anatema burguesía versus proletariado (clase trabajadora), dejando de manos del Estado, de la producción de bienes y servicios, no existiendo la propiedad privada. En este sentido, el candidato de Apruebo Dignidad no postulaba nada de eso y estaba muy lejos de ello. La necesidad de un Estado garante de Derechos: como principio, la Socialdemocracia El actual tipo de Estado, creado fraudulentamente durante de Dictadura de Augusto Pinochet, e impuesto por la vía armada y legitimado por la Concertación de Partidos por la Democracia en los noventa, creó un orden social que permitió a una élite social, que gracias a la clase política, permitir humanizar el neoliberalismo, ayudado por una constitución que dio poder de veto a una minoría, por muy bien intencionada que fueran los programas de gobierno desde Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos. Sin embargo, esa forma de no tener una postura crítica a la institucionalidad nacida en la Dictadura y aceptar los preceptos del llamado Consenso de Washington, estuvo determinada por la caída de los llamados “Socialismos Reales” y el giro hacia política neoliberales “con rostro humano” de la socialdemocracia, desde los gobiernos de Tony Blair en Gran Bretaña, el giro de Fernando Cardoso en Brasil hacia el neoliberalismo, entre otras.

En ese anterior contexto, no se pudo corregir las inequidades, expresadas de forma más preocupante en el sistema educativo, siendo que debe ser uno de los pilares para estabilizar parte de la paz social, al asegurar un precepto liberal de sólo el mérito puede hacer la diferencia, por el privilegio. En otras palabras, si uno estudia, logra a la larga, escalar socialmente, saliendo de la pobreza o de su situación anterior con un mejor empleo o emprendimiento personal. En ese sentido, el sistema neoliberal, resulta como un sistema social “que no es social” o, a veces, es “antisocial”, porque no se preocupa. Sin embargo, la solución que llevó a cabo el neoliberalismo criollo fue la creación de la deuda educativa, es decir, la posibilidad de otorgar créditos de la banca, pero avalando las pérdidas de la banca con fondos públicos.

El resultado: una generación de estudiantes de instituciones públicas y privadas, que no lograron insertarse con un empleo formal y quedaron presos de la deuda y los intereses que puso la banca sobre profesionales que no tenían empleo. Este desastre social, caló desde el 2011, con las movilizaciones estudiantiles, que cuestionaron el carácter de subsidio del Estado hacia sus estudiantes, con el mal uso de los fondos públicos en la educación. Otro efecto, es el de una salud para pobres, barrios para pobres, es decir, la segmentación social y la excesiva diferencia, es lo que hay que erradicar.

Este malestar, se expandió a otros aspectos, como la deuda, las pensiones y la salud, pero es una historia conocida. Pero ¿qué soluciones se podrían plantear para llevar a cabo este marco de sociedad con neoliberalismo o “sociedad del malestar”, como la denomina Alberto Mayol.

La mejor solución a la paz social es primero dotar a un nuevo tipo de Estado, que de las herramientas para dirigir el desarrollo y hacerse cargo de las distintas problemáticas sociales que surjan. De partida, se puede tener distintas soluciones para que el Estado sea eficiente y administre una serie de nuevos recursos, que pueden ser asignados a mejor educación y a mejor salud, y que asegure una educación gratuita, laica y de calidad; una salud que no falle en su cobertura y eficacia; un sistema de seguridad social, que otorgue. Y también, dotando de herramientas para intervenir la economía, para impedir la competencia en el mercado injusta y desigual, o mediar aún más los conflictos laborales, para mejorar los aumentos de salarios o crear inversión pública en distintas áreas, sin descuidar, por ejemplo, la inflación y mejorar en innovación y competitividad en áreas claves de la economía.

La tarea es ardua, para mejorar las políticas de desarrollo y bienestar social, pero lo que deja claro la pasada elección, que la subsidiariedad y el neoliberalismo, que antepone el individualismo y la excesiva competitividad, tiene el tiempo contado, dando más herramientas al Estado para crear bienestar en los chilenos y chilenas.

Nazi Kast Kaputt

Con, para efectos estadísticos, el 100 % de las mesas escrutadas, el reciente cómputo del SERVEL confirmó como ganador al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric con el 55.87% contra el 44.13 del candidato ultraderechista, José Antonio Kast. En el comando de Boric, tomaron desde un comienzo las cifras con cautela y así se amntuvieron incluso cuando JAK reconoció su derrota en alguna hora de la tarde poco después que Gonzalo de la Carrera, diputado electo por el Partido Republicano, diera por zanjada la elección, en el sentido que era ya irremontable.

Terribles Transportistas Tramposos: trasumadre!!!

Durante la jornada impactó el hecho de la poca frecuencia en el transporte público, a nivel nacional concentrado esto en ciertos polos metropolitanos, pero también visible en Curacavi, donde la empresa ViajAqui canceló todos sus buses y mantuvo su ventanilla por completo cerrada; por su lado las empresas Ruta y Atevil, hicieron el recorrido Stgo-Cvi con un mínimo de buses. Algunas instantáneas tomadas por vecinos en el terminal San Borja daban cuenta de aquello y uno de los controladores de estas empresas deslizó la responsabilidad hacia los choferes; una argumentación que la patronal del transporte repitió en varios otros lugares. Pero pronto sabremos en detalle, respecto de qué motivó este aparcadero de buses en recintos bien cerrados, justo el domingo de la segunda vuelta, un evento democrático avisado con antelación y asegurado por el actual gobierno, quien a través de su ministra de transporte apenas pidió “disculpas”. Por su parte, en algunos municipios de Santiago, afectados por esta coordinación de mano negra, los respectivos ediles colocaron a disposición autos y buses para la población; de Curacavi no se sabe nada distinto al silencio, una manera de mirar para el lado o hacerse el leso.

Partidarios de Kast en cierre de campaña, Curacavi

El territorio nunca se debe abandonar

El despliegue territorial en el período legal de segunda vuelta fue aprovechado por ambos comandos, sin embargo, en el conglomerado de Apruebo Dignidad, que reúne al FA y al Partido Comunista, se vio una mayor capacidad de adaptación al cambio necesario para construir la mayoría de cara a la segunda vuelta. En lo que respecta al apetecido centro político, por parte del ahora electo presidente de Chile, el mensaje fue casi el mismo de cara al resto de la población: haremos los cambios que el país necesita y la lectura de la realidad política distribuida en las bancas del Congreso, obliga a practicar un regio pragmatismo. Estará en el horizonte la frase del ex presidente Aylwin de la medida de lo posible, que en el fondo significó, la plena instauración del neoliberalismo en Chile. Ser los sepultureros de la nefasta concepción de mundo neoliberal bien puede ser un proceso, cuya primera parte necesitará de un gobierno con altos índices de apoyo (ya que en el Legislativo estamos empatados) y una capacidad de trabajo constante, en unidad y diversidad y la segunda parte ya será tarea del próximo gobierno. Esto si es posible dado el carácter joven no solo de Gabriel Boric, sino de su generación. Los Millennials llegaron ya y si bien no bailan chachachá, son capaces de entregar esperanza y compromiso, dos simples ingredientes que no siempre están juntos; ello, sumado a un arraigado sentimiento de unidad inclinaron la balanza hacia el lado de la vida.

A no engañarse con la Oposición

Un aspecto a considerar es la de los perdedores: la derecha, que por cierto, no está derrotada. Tal vez puede sentirse confundida y es un estado para nada inusual, no obstante esa confusión no se debe por entero a la reciente derrota electoral, sino más bien al desperdicio de oportunidad por diferenciarse del fascismo pestilente en todo lo largo y ancho de la actividad política de José Antonio Kast, ahora con Republicanos buenos para declarar fanfarronadas que debieran darles asco a los de Evopóli y RN, más los derechistas de cultura, exceptuando a la UDI una cueva predilecta para los fascistas dentro del closet. ¿Qué tipo de oposición harán?. No harán nada que no sea afín a su matriz doctrinaria y es solo cosa de tiempo para asistir a esa parte del libreto, con el agregado que, tal como lo apuntó el periodista Mauricio Weibel Barahona en su cuenta de twitter: "Piñera deberá entregar el poder a quienes salieron a marchar en su gobierno el 2011". Dura batalla esa la de entonces cuando la derecha con JAK en el parlamento, no daba espacio para que la educación se considerara un derecho y no un bien de consumo.

En el Valle del Puangue

En Curacavi, el trabajo de cara a la segunda vuelta recibió un importante flujo de vecinos y vecinas, todos reunidos en un chat de whatsapp que alcanzó poco más de 115 personas y donde día a día se chequearon las tareas asignadas. El temor tiene esa facultad de poblar los lugares más recónditos de nuestras vidas y no fue una excepción entre quienes integraron en el pueblo natal de Rosamel del Valle el Curacavi x Boric: "y si gana el Pepe Zanjas?", se escuchó en más de una ocasión. De las carcajadas por las idioteces en el programa de Kast, cambiado varias veces pero sin perder su carácter de ultraderecha, se pasó a preocupación: negación de derechos, centros de detención arbitrarios, alegoría a la dictadura de Pinochet, intención de hacer pagar a animales por su mera existencia, cinismo patológico del candidato, etc.

Hoy temprano me llamó la señora Raquel Gonzalez Romo, ex candidata a concejal por el PC en las pasadas elecciones municipales. Ella, desde su compromiso y sencillez me dijo estar contenta. “Me la lloré toda anoche compañero, pensé en tu papa, don Armando…. ganamos y nos toca defender este triunfo”. “Lo de ayer me recordó el triunfo del compañero Allende, el triunfo del No por sobre el Si dictatorial, la votación por la nueva constitución… soy una mujer ya vieja que aún se emociona”, me comentó con su voz quebrada y fue eso lo que justamente más me ha emocionado en estas últimas 24 hrs.

Todos tenemos estos momentos álgidos dónde estamos presentes y pareciera surgir con nitidez una sensación de llegada y partida: miro a mis nietas y a los infantes, a los jóvenes re jóvenes, a mis hijos, familia y amigxs, llego más allá del vecindario y me encuentro con inquietudes antes dadas por sentadas, como por ejemplo, el tipo de relación en tanto especie, tenemos con la naturaleza y los animales, el feminismo, la cuestión de la religión y la espiritualidad,el recurso hídrico y un sin fin de variables o tonalidades implícitas en un gran cuadro de la humanidad. Y porque esto es vida, ahí están también quienes ya no están: mi padre, mi cuñado Gasparini, mi tia María Teresa Barahona y su hermano Hernán, la Renata Barahonova, el Checho Weibel, la María Recabarren, o los vecinos de Curacavi fusilados en la Cuesta Barriga por la dictadura que tanto defiende aun el derrotado candidato de la ultraderecha José Antonio Kast.

Simpatizantes por Boric en Plaza Ñuñoa cuando se declara a Gabriel Boric Presidente electo.

 

19/D. HEROÍNAS Y HÉROES DE LA JORNADA

El despertador sonó a las 6 de la mañana. La señora Mónica despertó, bajó de la cama y se fue a duchar…A las siete y media ya estaba ahí. Comenzaba su larga jornada como apoderada de mesa. Miguel había recibió la información para la elección del 21 de noviembre pasado. Sería vocal de mesa. La primera reacción fue cómo secarse de encima esa carga… Este día 19 de diciembre, a las 7 y media de la mañana estaba en su puesto, sin duda alguna. A eso de las diez, la tele y la radio reportaban en la Región Metropolitana que no había transporte público…Cecilia y su pololo Esteban escucharon la información… Agarraron una cartulina, un plumón, escribieron la leyenda “Te llevamos al lugar de votación”, y las emprendieron en un vehículo a las calles de Puente Alto.

El despertador sonó a las 6 de la mañana. La señora Mónica despertó, bajó de la cama y se fue a duchar. Luego se vistió con ropa de verano, sencilla, y en la cocina puso el hervidor para un té, y preparó una marraqueta con mantequilla y jamonada. Fue a despertar a su hijo para que la llevara a la escuela convertida en local de votación. A las siete y media ya estaba ahí. Comenzaba su larga jornada como apoderada de mesa. Quería, sobre todo, cuidar los votos de Gabriel Boric.

Como ella, más de 33 mujeres y hombres, expandidos por el largo y estrecho territorio chileno, en las 16 regiones, se dispusieron a madrugar y estar disponible durante trece horas o más para vigilar y garantizar que los comicios fueran limpios y que se respetara la soberanía del sufragio, sobre todo del pueblo.

Miguel había recibió la información para la elección del 21 de noviembre pasado. Sería vocal de mesa. La primera reacción fue cómo secarse de encima esa carga. Estar a lo menos diez u once hora en un colegio, recibiendo carnés de identidad, dando instrucciones para doblar el voto, indicando donde firmar, y además cuidando el uso de la mascarilla y el alcohol helt, no tenía mucho atractivo. Lo habló con amigas y amigos, con sus viejos, y le sorprendió que la mayoría le dijo que en esa función podía cuidar los votos de Boric y evitar trampas. Recibió la recompensa de una suculenta merienda en las horas que el hambre arreciara. Este día 19 de diciembre, a las 7 y media de la mañana estaba en su puesto, sin duda alguna.

Así fue con miles de personas. Quien sabe cuántas tan convencidas como Miguel, quien sabe cuántas contentas o al menos dispuestas ser vocales para que todo transcurriere adecuadamente. Más de 46 mil mesas de votación en todo Chile necesitaron de esa disposición, claro, mediante la indicación de cumplir la misión en un sorteo del Servel.

En la mañana, a eso de las diez, la tele y la radio reportaban en la Región Metropolitana que no había transporte público, que la gente se agolpaba en paraderos y los buses no llegaban y crecía el malestar. Cecilia y su pololo Esteban escucharon la información. Eso ocurría en lugares como Maipú, Puente Alto, La Granja, Lo Espejo, La Florida, Renca…Hacia el mediodía ya existían las denuncias, los reclamos y era tema en la prensa. Mirando el celular, Cecilia y Esteban vieron que se estaba convocando a llevar en autos a quienes estaban sin encontrar buses. Agarraron una cartulina, un plumón, escribieron la leyenda “Te llevamos al lugar de votación”, y las emprendieron en un vehículo a las calles de Puente Alto. En dos horas llevaron a unas nueve personas. Algo que se multiplicó. Pero no solo en la capital. En regiones, con o sin buses, hace semanas que mucha gente, vecinas y vecinos, se organizaron para contar con autos y camionetas para ayudar a que la mayor cantidad de personas pudieran llegar a su lugar de sufragio y garantizar el derecho a voto. Una vez más, la gente autoconvocada y organizada. Muchos municipios a lo largo de Chile dispusieron de buses y minibuses para hacer recorridos gratuitos y llevar o acercar a ciudadanos a sus locales de votación.

En un hecho inédito, en una elección presidencial reñida, el Ministro del Interior y la Ministra del Transporte tuvieron que dar una conferencia de prensa para aclarar que no había boicot, que no había problemas, que todo funcionaba bien y de paso, quisieron cepillarse a voceros de la oposición y a los alcaldes. Fue el peor escenario para el Gobierno: tener que salir a explicar la falta de transporte. Por algo sería. Hasta el mando del Servicio Electoral le hizo saber a la Ministra que había problemas con el acceso a buses, nunca había sucedido.

Ana vive en Peñalolén. Profesional. Feminista. Siempre de izquierda. Durante semanas, en el anonimato en que trabaja y batalla el pueblo, salió con volantes a hacer puerta a puerta, en otras ocasiones con banderas de Boric a sumar a banderazos en esquinas y estuvo activa en caravanas. No falto a plazas y espacios públicos donde hubo actividades culturales y encuentros de vecinas y vecinos.

Siempre se dijo que el trabajo en territorios era clave. Más que las redes sociales. Lo de Ana es un ejemplo. Desde el comando de Gabriel Boric se reportó que hubo más de 800 mil casa a casa y eso pudo incidir en los resultados. Cientos de miles se desplegaron de manera anónima y esforzada por calles, barrios y comunas en las 16 regiones promoviendo el programa de Apruebo Dignidad y la candidatura de Boric.

Fuente: El Siglo

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¿Kast o Boric? ¿Pasado o Futuro? Por Slavoj Žižek

La mayoría de las elecciones son similares a la elección entre Coca Cola y Pepsi Cola o McDonald y Burger King: nos dejan indiferentes a la mayoría. Rara vez, aquí y allá, hay elecciones en las que la elección es real, clara como el cristal. Esto es lo que ocurrirá en Chile. Todas las falsas posiciones moderadas desaparecen.

¿Cuál es la elección? Es una elección entre el pasado y el futuro. Ambos candidatos saben que estamos en graves problemas, pero reaccionan ante ellos de forma totalmente opuesta. Kast mira hacia atrás, ve la solución en la vuelta al pasado de Pinochet que todos ustedes conocen. El problema no es sólo que él idealice ese pasado, el verdadero problema es que en la última década o dos el capitalismo global ha cambiado tanto que ese retorno sólo puede llevar a una catástrofe. Todos conocemos la escena de los dibujos animados en la que el gato se acerca al borde de un precipicio y sigue caminando tranquilamente, sin darse cuenta de que no hay nada bajo sus pies; sólo se cae cuando mira hacia abajo y se da cuenta de que no hay suelo firme debajo... Creo que Kast, el oponente de Boric, es como un gato sobre el precipicio: no se ha dado cuenta de cómo está cambiando nuestro mundo de forma dramática. Esto es lo que tenemos que hacer: obligar a Kast a "mirar hacia abajo”...

¿Y Boric? Hay un viejo chiste, de la época de la Primera Guerra Mundial sobre un intercambio de telegramas entre el cuartel general del ejército alemán y el de Austria-Hungría. Desde Berlín a Viena, el mensaje es «La situación en nuestra parte del frente es grave, pero no catastrófica», y la respuesta de Viena es: «Para nosotros, la situación es catastrófica, pero no grave». El programa de Kast es como la respuesta de Viena: sí, estamos en un gran problema, pero las cosas no son realmente graves, una vuelta a las viejas costumbres servirá. Por otro lado, Boric sabe que la situación es grave, pero su programa nos permitirá evitar la catástrofe.

En Chile, la derecha ataca a Boric y a la izquierda con todas sus ramificaciones por querer «politizar la política», mientras que, Kast, promete sólo libertad y progreso. Pero lo que se necesita hoy es precisamente una nueva visión política que pueda movilizar a la gente, no sólo la administración de los expertos. Lo que ofrece Kast es como la cerveza sin alcohol o el café sin cafeína -una «política sin política» descafeinada-, mientras que Boric ofrece un verdadero café fuerte que se necesita en la política real.

Kast promete estabilidad mientras asusta al electorado con la incertidumbre y el caos si gana Boric. Aquí hace una clara trampa: el caos de los años de Allende fue causado por la movilización reaccionaria contra su gobierno. Hoy, en la era de la pandemia, el calentamiento global y el desorden social, es la vuelta a Pinochet lo que traería el caos, y son sólo los cambios que propugna Boric los que nos dan la posibilidad de un futuro estable.

Boric es de ascendencia croata, y en croata su nombre evoca el verbo «boriti se»: luchar, emprender la lucha. ¿Qué lucha? La lucha contra las amenazas a nuestra supervivencia. Por eso y mucha otras razones les pido que voten por Boric no en nombre de un viejo sentimentalismo izquierdista, sino como un acto de valor. Boric vive hoy, en la era de las nuevas tensiones globales, de las amenazas ecológicas y de otras. Sólo él nos da esperanza.

NOTA FINAL, LLAMADO A MOVILIZARSE.

El texto anterior surge desde una iniciativa que busca convocar a las CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES POR BORIC. Dejo invitación a sumarse a la lista que comenzamos a armar.

Fuente: Le Monde Diplomatique

Es una lista especifica, PERO no excluyente, pues, hay una amplia variedad de listas que se han generado en apoyo de la Candidatura de Gabriel. Aquí, reuniremos a intelectuales, Políticos, Investigadores y Críticos Culturales por Gabriel Boric.

El objetivo es generar un encuentro de las Ciencias Sociales y Humanas, a favor de la candidatura de Gabriel Boric, es nuestro deber y responsabilidad apoyar la candidatura porque es el candidato a la presidencia que asegura el porvenir del pais. La academia filosófica, psicoanalítica, psicológica, literaria, sociológica, se reúne a propósito de la coyuntura política que se vive en el cono sur, en especifico en Chile.

Se invita a todos/as los/as autores, críticos/as, académicos, profesores y pensadores que quieran manifestar su apoyo a hacerlo. El uso de redes sociales, envío de textos y apoyo audiovisual enlazado al trabajo territorial que se desarrolla a diario es crucial en esta última semana.

Este 19 de diciembre se llevará a cabo una elección presidencial crucial, es menester alzar la voz para ir contra el fascismo que pretende tomar el poder. Si quieren sumarse a la lista, solo escribanos, envíen sus textos, videos o simplemente suban estados en sus redes sociales agregando: #GabrielBoricPresidente #gabrielboricpresidente2022

Lista de apoyo:

  • Slavoj Zizek, Eslovenia.
  • Jorge Alemán, Argentina.
  • Yanis Voroufakis, Grecia.
  • David Pavón-Cuéllar, México.
  • Nicol A. Barria-Asenjo, Chile.
  • Carlos Gómez Camarena, México.
  • Angélica Montes, Francia-Colombia
  • Paolo de Lima, Perú.
  • Jairo Gallo Acosta, Colombia.
  • Nora Merlin, Argentina.
  • Jorge Nico Reitter, Argentina
  • Donovan Hernández Castellanos, México
  • Daniel Bristow United Kingdom.
  • Nicolas Panotto, Argentina.
  • Hollman Lozano, Cánada.
  • Marcelo Delgadillo, Bolivia.
  • Gustavo Pérez Adad, Argentina.
  • Raúl Sabbagh-Mancilla, México.
  • Ana Lia Schreiber, Argentina.
  • Esteban Dipaola, Argentina.
  • Jacques Lezra, EE.UU
  • Esteban Beltrán Ulate, Costa Rica.
  • Hernán Gustavo Vilar Goenaga Argentina.
  • Quentin Mur, Francia.
  • Vladimir Sosa, Perú.
  • Ernie MotorEspaña.
  • Alejandra Escobar, Chile
  • . Ricardo Espinoza Lolas, Chile.
  • Pamela Soto Garcia, Chile.
  • Jose Cabrera, Chile.

QUIENES DESEEN INSCRIBIRSE, PUEDEN HACERLO POR CORREO ELECTRONICO: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Adjunto link del formulario que se debe rellenar para sumarse a la lista de Ciencias Sociales y Humanidades por Boric.

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfgHt1MDRMgDo5fbDmNF6oxXdI6RTbxs4GmHzUcEWGsetZYOA/viewform?fbclid=IwAR3p9b8lsrPKTR2px2cArak7R4GPGj3E0UR6Uamk1eHqUkaVrtN12GYxKmk

Esperamos su apoyo, y por favor, le agradeceremos que nos ayuden a difundir e invitar personas! PDTA. Cada invitado preparará un breve video de 1 o 2 minutos enviando su apoyo a la candidatura. Al final, se creará 1 solo video con todos los apoyos audiovisuales recepcionados a favor de la candidatura de Gabriel. Además, haremos circular la lista oficial. No olviden enviar su video

Atte. Nicol A. Barria-Asenjo.

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La política de lxs pendeviejxs

En la tele (que ven los no jóvenes) hay un chico de Belgrano (el barrio con mas no jóvenes) de un prestigioso colegio público (prestigioso para los no jóvenes) hablando con mucha moderación al lado de un (no joven) ministro. En cambio, en Twitch hay un gamer con miles de viewers entrevistando a un economista exrockero autoproclamado anarquista que quiere explotar el banco central. Qué problema. Qué problema que los movimientos sociales históricamente asociados a la juventud se estén comunicando como un grupo de señores anticuados y que los movimientos liderados por señores anticuados se estén comunicando como la juventud. De repente dejas a un nene tres horas en YouTube y te sale hablando mal de la inflación, de repente tengo un amigo que me habla mal de la “ideología de género”, ¿Cómo paso esto?

No quiero simplificar el éxito libertario, porque es sabido que las fundaciones que bancan toda esta movida al final de sus enmarañadas redes de contribuyentes siempre están financiadas por lobistas conservadores, es sabido que sería demasiada casualidad que en todos los países del mundo justo esté al unísono ascendiendo esta nueva derecha, es sabido que los medios los sobre representan y les hicieron la campaña, sí, pero además de todo eso bajo mi punto de vista una de las causas más importantes del ascenso libertario de la que pude ser y soy testigo es la del rotundo fracaso de la izquierda en internet. Porque no fue una victoria de ellos, fue un fracaso de la izquierda.

El problema es que la izquierda le delego la batalla del internet a un triste "progresismo" californiano, o como yo lo traduzco al argento, el Albertismo. Esta izquierda tomo como estrategia el moralismo, el estar ofendido, el buscar continuamente el arrogante placer de ser el primer iluminado en darse cuenta de que algo está mal y señalarlo. Quebrantan todas las reglas del internet, acudir a la moral no es más que un llamado a que te troleen y a perder cancha, porque al nene que quiere reírse con videítos y jugar juegos de disparos no le interesa tu video explicando por qué los juegos de disparos son violentos, en cambio ama al youtuber gamer, troll y cínico que se caga de risa de vos y de tu causa. El movimiento social justice warrior, same vibes as Albertismo, lo único que logro fue causar una profunda reacción anti progre en el internet, reacción que se propago muy rápido porque este intento de progresismo parece que se esmera en hacerse insoportable e indefendible, si, está bien, el cumbiero de moda no tiene las letras más correctas, pero dejanos bailar y quejate de algo más grave. Para el momento en el que esta reacción llego a el internet local este triste Albertismo no le pudo hacer frente, bien porque se ofendió y se fue, o porque directamente nunca estuvo. Gracias a esto es que cualquier nene que se meta a ver YouTube 3 horas (muchos), tenga muchas chances de terminar diciendo cosas como “feminazis de mierda”, la derecha gano la hegemonía en las redes sociales. Este progresismo Albertista no se da cuenta que a los jóvenes no nos importa la moral, lo cancelable, ser el aguafiestas, en pocas palabras ser conservador, no, los jóvenes no somos conservadores, y hasta los mismo conservadores lo pudieron entender.

Por eso es que Milei nunca dio ninguna batalla cultural como siempre se esmera en decir. La bomba ya estaba plantada, él la logro detonar. Gracias a este internet derechizado por la inacción “progresista” había miles y miles de nenes antifeministas/antiprogresistas, él nada más, a lo flautista de Hamelín, logro radicalizarlos y usarlos como mecanismo para pasar de economista ocasional de canal América a nuevo mesías.

Política rural y soberanía alimentaria para un nuevo Chile

El abandono del Estado y el consecuente segundo plano en planificación territorial y económica que han sufrido las comunas rurales del país, como las que componen las provincias de Melipilla, Talagante y Maipo, son una arista fundamental a subsanar y fortalecer, las cuales son abordadas con propuestas claras en el Programa de Apruebo Dignidad, liderado por Gabriel Boric.

Ya que en la línea de apostar por una verdadera descentralización y afrontar la crisis climática -que algunos ponen en duda- la política rural debe tener una mirada integral que apueste la soberanía alimentaria, centrada en las personas que viven y trabajan en sus territorios, resguardando su biodiversidad y ecosistemas; mejorando la calidad de vida, conectividad, así como la cultura e identidad locales. Todo ello, enmarcado en demandas recogidas desde las mismas comunidades y organizaciones de base del país.

El desarrollo rural sostenible y ordenamiento territorial es vital. Para ello, en el marco de la Ley de Ordenamiento Territorial, se creará un Sistema de Planificación y Ordenamiento Territorial para zonas rurales. En cuanto a la desigualdad histórica en acceso a servicios, fomentaremos la inversión en servicios rurales, como agua potable, energía, caminos, conectividad digital, servicios financieros y coordinación efectiva de transporte público; y apoyaremos el desarrollo de actividades económicas no agrícolas del sector rural, como la recolección artesanal, turismo rural, actividades culturales, artesanías y productos tradicionales. Lo anterior, se verá reflejado en la reformulación de la actual Política de Desarrollo Rural.

La promoción de la inserción laboral de la mujer rural es fundamental para enrielar el camino, así como la erradicación de la violencia intrafamiliar a través del fortalecimiento institucional y coordinación entre entes dependientes de los Ministerios de Agricultura y de la Mujer.

Finalmente, implementaremos una Política Nacional de Soberanía Alimentaria y Nutricional, que fortalezca y valore la identidad de las comunidades y economías locales, con un enfoque agroecológico. Y lucharemos por una Ley de protección a las semillas ancestrales y patrimonio genético.

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