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En Chile ganó la opción de un Estado Social de Derechos

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Ayer domingo 19 de septiembre de 2021, la mayoría de los chilenos votó por Gabriel Boric: diputado del Partido Convergencia Social en la coalición Apruebo Dignidad, nativo de Punta Arenas y antiguo dirigente estudiantil, que prometió con una excelente campaña, siendo un símbolo bastante significativo un árbol, que simbolizaba los sueños que este candidato veía como joven, observaba la realidad de su región y se proyectaba con sus sueños de adolescente y adulto joven a Chile y al mundo.

Los tiempos cambian, por cierto, no creo que los personajes sean los que cambien la historia; más bien, son el reflejo de cambios que emergen en distintos planos, ya sean los económicos, culturales, sociales y políticos. En este sentido, lo de ayer fue una expresión de una mayoría, que apostó por vencer un descontento, en contra del abuso del llamado neoliberalismo -que como sistema empezó a trisarse desde el 2011 y tuvo su ciclo de crisis desde 2011-2019- en las urnas como forma de expresar el desacuerdo de sus distorsiones y sus efectos en Chile.

Si bien, en la política macroeconómica, los gobiernos de la Concertación lograron una cierta estabilidad, logrando crecimiento económico, este tipo de políticas fueron cada vez desgastándose, porque, si se menciona un dato como la presión de deuda de los hogares, al no tener acceso a mejores salarios y utilizar las herramientas del endeudamiento, para suplir las fallas en el salario. Sin embargo, esa presión microeconómica, exasperaría los ánimos, tan solo con una pequeña disrupción.

Los procesos históricos tienen cambios y continuidades, pero al respecto ¿qué permitió que un diputado, con una maquinaria electoral en crecimiento podría vencer a un rebozado conservadurismo, que hacía alarde de defender el proyecto político-social de la extrema derecha, encarnado en un neo-pinochetismo?

Existen distintas variables y explicaciones, pero la que apunto fue que Chile se cansó del abuso y la inequidad caracterizada, explicada por una pléyade de cientistas sociales, ciudadanos comunes, periodistas, entre otros que explican este resultado. Según mi opinión, la desigualdad que genera el sistema político-social, fundado en los ochenta, a través de desregular el mercado y entorpeciendo la labor del Estado, en la promoción y defensa de derechos. Este modelo pretendía asignar a las funciones del Estado sólo regular la macroeconomía, es decir, la inflación, las tasas de interés, no gastar mucho los fondos del Estado, el precio de los recursos naturales, el no establecimiento de nuevos impuestos, entre otros. Pero, creo que fundamentalmente, el llamado “estallido social”, reveló que esas variables eran improcedentes con lo requerido por los que se manifestaban y el último recurso, que fue llevar a cabo la represión o, eufemísticamente, reestablecer el orden público, fallaron. Es un tipo de Estado, que entró en una crisis que hasta hablaron voces del mundo empresarial, señalando que se entraba en una situación de incertidumbre. Pues bien, surgió la respuesta: la creación de un nuevo contrato social, o más bien, la posibilidad de plebiscitar la creación de un nuevo marco legal y administrativo del Estado, con el nombre de Convención Constitucional, saliendo posteriormente elegida esta posibilidad.

Chile, es uno de los países con mayores grados de desigualdad, que se evidencian desde la cuna: no se puede acceder a establecimientos educacionales de calidad desde la infancia, evidenciándose en los porcentajes de acceso a instituciones educacionales de enseñanza superior. Unido a esto, los sistemas de pensiones están al arbitrio del mercado y las oscilaciones, tal cual depósito de fondo de inversión oscila en perder o ganar. Fuera de ello, se podrían mencionar una serie de demandas, como la baja sindicalización necesaria para poder negociar salarios, más allá de lo que los tecnócratas y “expertos” pontifican poniendo la economía, por sobre la política y que es una especie de tabú, pedir un aumento de los tributos o impuestos, por ejemplo, para cubrir demandas sociales, porque según ellos, afectaría la inversión y el crecimiento.

En ese sentido, la propuesta de seguir ofreciendo empleos y orden (más control policial y reprimir la violencia) sin mediar las demandas sociales que están implicadas en ellos, por más que se vaya al centro, no terminó el candidato José Antonio Kast por convencer a una serie de votantes indecisos, que sintieron que sus respuestas no encajaban y que vulneraban los ideales de democracia, de libertad y tolerancia, por más que su discurso decía estar a favor de ellos o por la palabrería retórica y falaz pudiera sugerir que con sólo orden, se podría lograr mayor crecimiento económico, cuando hay problemas que no engloban el desarrollo económico, más abocado a la inversión y el largo plazo, en no depender de la ganancia fácil y enfocándose, principalmente, en sectores de la economía, distintos de la extracción y explotación de recursos (minería, agricultura, ganadería, acuicultura y silvicultura), por lo que se enfoca en la producción de manufacturas, en la creación de conocimiento o en la gestión eficiente de los sectores sin fines de lucro (sector quinario).

Algo por señalar, que se descalificó la opción contraria a toda reforma social como “comunismo”. De partida, la alternativa del candidato de Apruebo Dignidad fue abiertamente socialdemócrata (que explicaré más adelante con detalle), es decir, en regular mediante el Estado, las distorsiones que tiene el mercado, pero sólo regularlo o teniendo una acción más activa del Estado en la economía y en el bienestar social. Eso es manteniendo la burguesía, las capas medias y la clase trabajadora, pero con más derechos. Cuando se habla de comunismo, se alude a un estado ideal y utópico, en el que no hay Estado y existe la plena igualdad sin clases sociales, que exploten una a otras o el anatema burguesía versus proletariado (clase trabajadora), dejando de manos del Estado, de la producción de bienes y servicios, no existiendo la propiedad privada. En este sentido, el candidato de Apruebo Dignidad no postulaba nada de eso y estaba muy lejos de ello. La necesidad de un Estado garante de Derechos: como principio, la Socialdemocracia El actual tipo de Estado, creado fraudulentamente durante de Dictadura de Augusto Pinochet, e impuesto por la vía armada y legitimado por la Concertación de Partidos por la Democracia en los noventa, creó un orden social que permitió a una élite social, que gracias a la clase política, permitir humanizar el neoliberalismo, ayudado por una constitución que dio poder de veto a una minoría, por muy bien intencionada que fueran los programas de gobierno desde Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos. Sin embargo, esa forma de no tener una postura crítica a la institucionalidad nacida en la Dictadura y aceptar los preceptos del llamado Consenso de Washington, estuvo determinada por la caída de los llamados “Socialismos Reales” y el giro hacia política neoliberales “con rostro humano” de la socialdemocracia, desde los gobiernos de Tony Blair en Gran Bretaña, el giro de Fernando Cardoso en Brasil hacia el neoliberalismo, entre otras.

En ese anterior contexto, no se pudo corregir las inequidades, expresadas de forma más preocupante en el sistema educativo, siendo que debe ser uno de los pilares para estabilizar parte de la paz social, al asegurar un precepto liberal de sólo el mérito puede hacer la diferencia, por el privilegio. En otras palabras, si uno estudia, logra a la larga, escalar socialmente, saliendo de la pobreza o de su situación anterior con un mejor empleo o emprendimiento personal. En ese sentido, el sistema neoliberal, resulta como un sistema social “que no es social” o, a veces, es “antisocial”, porque no se preocupa. Sin embargo, la solución que llevó a cabo el neoliberalismo criollo fue la creación de la deuda educativa, es decir, la posibilidad de otorgar créditos de la banca, pero avalando las pérdidas de la banca con fondos públicos.

El resultado: una generación de estudiantes de instituciones públicas y privadas, que no lograron insertarse con un empleo formal y quedaron presos de la deuda y los intereses que puso la banca sobre profesionales que no tenían empleo. Este desastre social, caló desde el 2011, con las movilizaciones estudiantiles, que cuestionaron el carácter de subsidio del Estado hacia sus estudiantes, con el mal uso de los fondos públicos en la educación. Otro efecto, es el de una salud para pobres, barrios para pobres, es decir, la segmentación social y la excesiva diferencia, es lo que hay que erradicar.

Este malestar, se expandió a otros aspectos, como la deuda, las pensiones y la salud, pero es una historia conocida. Pero ¿qué soluciones se podrían plantear para llevar a cabo este marco de sociedad con neoliberalismo o “sociedad del malestar”, como la denomina Alberto Mayol.

La mejor solución a la paz social es primero dotar a un nuevo tipo de Estado, que de las herramientas para dirigir el desarrollo y hacerse cargo de las distintas problemáticas sociales que surjan. De partida, se puede tener distintas soluciones para que el Estado sea eficiente y administre una serie de nuevos recursos, que pueden ser asignados a mejor educación y a mejor salud, y que asegure una educación gratuita, laica y de calidad; una salud que no falle en su cobertura y eficacia; un sistema de seguridad social, que otorgue. Y también, dotando de herramientas para intervenir la economía, para impedir la competencia en el mercado injusta y desigual, o mediar aún más los conflictos laborales, para mejorar los aumentos de salarios o crear inversión pública en distintas áreas, sin descuidar, por ejemplo, la inflación y mejorar en innovación y competitividad en áreas claves de la economía.

La tarea es ardua, para mejorar las políticas de desarrollo y bienestar social, pero lo que deja claro la pasada elección, que la subsidiariedad y el neoliberalismo, que antepone el individualismo y la excesiva competitividad, tiene el tiempo contado, dando más herramientas al Estado para crear bienestar en los chilenos y chilenas.

Modificado por última vez enMartes, 21 Diciembre 2021 15:35
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